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CLASIFICACIÓN: PG-13
DISTRIBUIDO POR:
Paramount Vantage
DIRECTOR:
Nanette Burstein
PROTAGONISTAS:
Hannah Bailey, Jake Tusing, Megan Krizmanich, Colin Clemens, Mitch Reinholt, Geoff Haase, Ali Wikalinska
CRÍTICA DE PELÍCULA POR:
Adam R. Holz (traducido por René Montiel y Elizabeth Aguilar)

American Teen

Cualquiera que haya sobrevivido a sus años de adolescencia probablemente podrá recordar uno o dos momentos angustiantes o vergonzosos que parece que nos atormentarán de por vida. Ciertamente yo puedo recordar uno o dos incidentes que aún me estremecen. Pero ahora también puedo sonreír y encogerme de hombros. Ese es el beneficio que da el tiempo. Esa perspectiva aparece con la retrospección y con los años.

Los chicos que aparecen en el documental de la productora, Nanette Burstein, todavía no la tienen. Sobre American Teen, que debutó en el Festival de Cine Sundance de 2008, Burstein dice: "Se trata sobre tener 17 años de edad y sobre las presiones que se enfrentan de parte de los pares. Y luego, tener que tomar esas decisiones importantes sobre tu futuro mientras debes lidiar con la presión que ejercen tus padres para que seas de cierta manera".

Las cinco "estrellas" de la vida real de la película (todos alumnos del último año en el colegio Warsaw Community en Warsaw, Indiana) representan los estereotipos adolescentes de todos los tiempos: el nerd, la chica popular, el atleta, el macho y la de espíritu libre. Aunque algunas cosas han cambiado —por ejemplo, el teléfono celular hace añicos la reputación de alguien más rápido, más desagradable y más fácilmente— otras se mantienen tal como han sido durante varias generaciones en la cultura norteamericana. Aquellos que hayan visto las películas The Breakfast Club o Mean Girls sentirán ecos de esos filmes en este documental.

Las cámaras de Burstein han capturado las historias de adolescentes, en apariencia, diferentes. Pero en realidad son extraordinariamente similares. Y Burstein se asegura de que lo notemos. Conforme se desarrolla la historia, descubrimos que son dos las presiones principales que conducen las vidas de estos adolescentes: el deseo de tener amor y el temor sobre el futuro, específicamente, a qué universidad irán (si es que van).

Personajes
Si hay alguna palabra que captura la esencia de American Teen, esa es anhelar. "Quiero hacer películas que las personas recuerden por siempre", dice la aspirante a artista Hannah Bailey, "no quiero trabajar de 9 a 5 en un "mal…o" trabajo y luego morir". Su madre, quien lucha con un desorden bipolar, no se preocupa mucho por las aspiraciones de su hija ni por su deseo de ir a la escuela de cine en San Francisco. "No vas a conseguir lo que quieres", le reprende su mamá a Hannah. "No eres especial".

Jake Tusing es un chico afligido por el acné, quien se autodenomina "súper nerd", y vive inmerso en videojuegos tales como The Legend of Zelda, pero desea tener una novia: "Amo a las chicas", dice, "pero las chicas no me aman a mí". De hecho, de todos los adolescentes de Burstein, es el que está más consciente de su realidad, y confiesa: "En este momento, mi vida apesta", y se pregunta: "¿Qué tal si se pone aún peor después del colegio?"

Por el contrario, Megan Krizmanich nunca diría que su vida "apesta". Ella es la reina del colegio, cuya manera despiadada de tratar a amigos y adversarios le daría serios problemas a Blair Waldorf, la protagonista de la serie televisiva Gossip Girl. Sin rastros de ironía, ella fanfarronea sobre su último año en el trono, diciendo: "Seré la dueña del colegio. Siempre he sido la dueña del colegio". Claro, pero bajo la superficie, Megan lucha para complacer a su exigente y distante padre… y para recuperarse del reciente suicidio de su hermana mayor.

Para rematar, tenemos a los principales jugadores: Colin Clements y Mitch Reinholt. Colin es el príncipe del equipo de basquetbol en un pueblo y en un estado en el que ese deporte es prácticamente idolatrado. Al parecer, tiene todo lo que se necesita para ser una estrella —hasta que la presión de su padre para que gane una beca escolar paraliza su confianza y su habilidad para jugar. "Tienes que conseguir 12 rebotes en el próximo juego", le dice su papá de una manera que no le ayuda en nada. "De otra manera, te enrolarás en el ejército".

Mitch, etiquetado por los productores como el "rompecorazones" entra y sale de la vida de las personas como le place, moviéndose de una chica "interesante" a otra. ¿Su experimento emocional del momento? Hannah.

Las reinas... y los reyes del drama
Si anhelar es lo que inspira los temas de American Teen, drama —mucho drama— es el resultado inevitable. Al inicio, Hannah no para de hablar sobre su novio perfecto, Joel. Luego, entre lágrimas y sollozos, le confiesa a una amiga que los "retozos" progresaron inesperadamente y "lo hicieron". Lo siguiente: un espontáneo e inesperado rompimiento. Con el corazón roto y desesperado, Hannah falta al colegio durante algunas semanas ("No quiero que las personas piensen que soy débil", dice) y cae en una debilitante depresión en la que se describe a sí misma como un "pedazo de 'm…a' sin valor". Por despecho, se involucra con Mitch, quien momentáneamente deja su lugar de chico popular para ver que Hannah tiene muchas cualidades atractivas. ¿El final? Es suficiente con decir que su relación tampoco termina bien.

Si Hannah es la víctima superflua, Megan es la que espanta a cualquiera que se le acerca. Cuando una compañera llamada Erica, aparentemente tiene relaciones sexuales con Geoff, el mejor amigo de Megan, y luego le envía fotos de ella desnuda con otra persona, es como lanzar sangre en una piscina llena de tiburones. Cuando la foto (la cual nunca vemos) es reenviada a prácticamente toda la escuela, se desata un frenesí de brutalidad adolescente. Megan, quien interpreta el papel de la villana, deja un cruel mensaje de voz para Erica, en el cual dice: "No solo eres una cualquiera, también eres tonta. … Tu sacerdote lo sabe. Tus padres lo saben. Sobre todo, Dios lo sabe. Estás sentenciada a ser una cualquiera por el resto de tu vida. Amén". (Otras chicas también hacen comentarios insensibles, vulgares y extremadamente soeces sobre la foto de Erica).

De manera similar, Megan cobra venganza contra un miembro del concilio estudiantil que cambia el tema del baile sin su permiso. ¿Su merecido? Un dibujo vulgar de la anatomía masculina pintado con aerosol y la palabra "marica" en la ventana de la casa de su adversario. (Su padre comenta que lo que ella hizo fue "estúpido", pero que la sorprendieran fue aún más "estúpido".)

Por su parte, los asuntos de los chicos no son menos significativos. Justo cuando Jake parece encontrar a una chica que lo acepta por quien es él, ella va y se besa en la piscina (y frente a la cámara) con otro tipo. Podría decirse que los momentos más intensos del filme se dan cuando Jake visita a su hermano en San Diego. Su hermano mayor quiere que Jake aprenda sobre el mundo real, y lo lleva a un bar salvaje en Tijuana donde se embriaga, recibe un baile exótico, y observa cómo pegan una calcomanía en el pecho desnudo de una mujer. (Los ángulos de la cámara evaden cualquier tipo de desnudez.)

Un retrato inalterado
Si usted ve las noticias con alguna regularidad, de vez en cuando encontrará algún estudio que se enfoca en las elecciones de los adolescentes sobre sexo, alcohol, matonismo o las maneras en las que los jóvenes están usando la tecnología. American Teen le pone rostros y nombres a esas tendencias. No es sentenciosa. No parece tener una agenda extenuantemente calculada. Es solo cuestión de lujuria, sexo, juergas, alcoholismo, matonismo y rechazo. A veces es muy realista: En el bar Mexicano vemos a dos chicas besándose. También escuchamos muchas profanidades, incluyendo la palabra "c…r" en dos ocasiones y varias otras palabras que son censuradas.

Nanette Burstein no sensacionaliza ni glorifica las elecciones de estos estudiantes, pero tampoco le da a la audiencia una brújula moral con la cual dirigirse. Ella comenta sobre los diez meses que pasó filmando a los jóvenes: "No los juzgo. Lo que sea que hagan es asunto de ellos —es su vida."

El resultado es un filme educativo pero no necesariamente instructivo. Se siente auténtico y representativo de lo que muchos adolescentes de hoy experimentan, pero no está diseñado para inspirarnos (seamos jóvenes o no) a tener un mejor comportamiento. Y aparte de uno o dos comentarios dispersos, el filme evade totalmente el tema de la fe.

Padres, Promesa, Paradoja
Un tema que American Teen ilustra poderosamente es la influencia que los padres tienen en sus hijos. Los padres y madres que vemos probablemente son bienintencionados, pero no parecen entender cómo la presión que ponen en sus hijos les crea una tremenda ansiedad. Colin, especialmente, responde pobremente a las amonestaciones de su padre para que juegue mejor.

Igualmente, aún cuando Megan parece tenerlo todo, lo que realmente quiere es complacer a su padre (pasando por alto que lo llama "cab…n" en una oportunidad). Pero él no le facilita la tarea. Cuando ella le dice que ha mejorado sus calificaciones en 70 puntos para ingresar a la Universidad, él pregunta por qué no las mejoró en 100 puntos.

Por otro lado, Burstein se asegura de mostrar que hasta los padres imperfectos pueden marcar una diferencia positiva. El padre de Hannah, quien vive en otro estado, viene a visitarla y la motiva a regresar al colegio, luego de un doloroso rompimiento con su novio.

Ya sea que estos padres tomen buenas o malas decisiones, es dolorosamente obvio que estos jóvenes quieren su aprobación —y también, que la orientación paternal es importante.

Quizá lo que mejor captura American Teen es , sin parpadear ni un segundo, la paradoja y las posibilidades de los últimos años adolescentes. Hannah y Colin, Jake y Megan se presentan simultáneamente como frágiles y fuertes. Esperanza y fracaso, anhelo y soledad son sus compañeros constantes conforme entran a una confusa temporada entre el fin de la niñez y sus primeros pasos en el mundo adulto.

Las cosas que maneja con menos cuidado son precisamente las cosas en las que nuestra cultura falla: profanidad, preocupaciones sexuales y violencia social, en mayor parte, la de tipo verbal.

Una nota final sobre la naturaleza de los documentales: Las cámaras tienden a cambiar la manera en la que actuamos, no importa qué tan acostumbrados creamos estar antes su presencia. Junto a otras situaciones extremas que suceden en pantalla, no puedo dejar de preguntarme si Megan hubiese sido tan insensible con Erica si las cámaras no hubieran estado filmando en su habitación.

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