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CLASIFICACIÓN: PG-13
DISTRIBUIDO POR:
Sony Pictures
DIRECTOR:
Peter Berg (The Kingdom, Friday Night Lights, The Rundown)
PROTAGONISTAS:
Will Smith como John Hancock; Jason Bateman como Ray; Charlize Theron como Mary
CRÍTICA DE PELÍCULA POR:
Paul Asay (traducido por Elizabeth Aguilar)

Hancock

Si las ciudades eligiesen a los superhéroes se elige a los atletas, Hancock sería un ganador. Vuela. Es inmune a las balas. Podría levantar el estado de Milwakee con la mano. Físicamente, Hancock es lo máximo desde Superman —aunque el súper heroísmo es muy similar al de Michael Jordan.

Pero aquí está el problema: Hancock equipara su altitud con su actitud. Una mala actitud.

Para empezar, tiene el gusto por las bebidas alcohólicas. Toma el licor directamente de la botella y nunca parece estar sobrio —un serio problema pues él es la entidad más aterradora desde la aparición de la bomba de hidrógeno No sólo conduce en estado de embriaguez, también vuela y pelea embriagado. Además, aplasta automóviles, trenes y edificios, ebrio. Uno se pregunta si su más temible súper poder sea su horrible aliento a alcohol.

Aún salvar a una ballena encallada resulta problemático para el borrachín de Los Ángeles. Claro, él logra regresar a la pobre criatura de al Pacífico. Pero lanza al animal directamente sobre un desprevenido velero.

"Ni siquiera lo recuerdo", murmura, mientras ve un video del rescate de la ballena.

Hancock es culpable de múltiples y costosos RUIs —Rescates Bajo la Influencia [por sus siglas en inglés]— y su conducta de seguro que no le ha ganado muchos amigos. Para ser honestos, todos en Los Ángeles desean que encuentre otra ciudad que salvar. Ha enfrentado más de 600 demandas civiles, y ahora la ciudad quiere ponerlo tras las rejas.

Aparentemente, Hancock sólo tiene dos amigos en todo el mundo: el gurú de las relaciones públicas, Ray Embrey y el pequeño hijo de Ray. Luego de que Hancock le salva la vida a Ray (destruyendo, en el proceso, varios automóviles y un tren completo), Ray decide ayudar a Hancock a limpiar su imagen pública. Así que Ray le da al futuro superhéroe algunos principios básicos de las relaciones públicas, tales como:

1) Cuando aterrices, no hundas la carretera.

2) Sonríe siempre.

3) Entrégate a las autoridades.

Este último consejo está diseñado para ayudar a Hancock a probar que en él hay esperanza. Así, según Ray, cuando los índices de criminalidad aumenten inevitablemente, debido al encarcelamiento de Hancock, la ciudad le suplicará que regrese a salvarla de nuevo. Y Ray cree que eso es todo lo que Hancock necesita más que nada: un poco de amor.

"Ellos te rechazan", le dice Ray a Hancock. "Y tú los rechazas a ellos".

¿Quién diría que los superhéroes también necesitan abrazos?

[Nota: Para lidiar con los cimientos filosóficos y espirituales de esta película, las siguientes secciones contienen adelantos del argumento.]

ELEMENTOS POSITIVOS:
Hancock, a pesar de todas sus fallas, parece tener una inclinación innata a ayudar. Claro, él arrasa con todo, a través de la ciudad, como si fuera una bola de demolición nuclear, pero si no fuera por su instinto de salvar al inocente y aprehender a los criminales, Hancock estaría viviendo una vida de ebrio desarrapado en su dilapidado remolque. Aún cuando los ciudadanos se burlan abiertamente de él, Hancock vuelve una y otra vez, intentando hacer lo correcto.

A regañadientes, sigue el consejo de Ray y se entrega a las autoridades de Los Ángeles —aún cuando las paredes de la prisión no pueden detenerlo y nadie es lo suficientemente fuerte como para arrestarlo. En una conferencia de prensa, se disculpa, diciéndoles a los ciudadanos que se merecen un mejor protector. "Puedo ser mejor", lee de sus notas. "Seré mejor".

Obviamente, esto es una estrategia publicitaria: Hancock es tan sincero en su arrepentimiento como un nabo. Pero con el tiempo, él (quizá inconscientemente) se toma la disculpa a pecho y cambia su conducta. Cuando es liberado, Hancock es un superhéroe diferente, uno que le dice a la policía que está haciendo un buen trabajo, y —en un intento por hacer lo correcto— le pregunta a una oficial herida si le da permiso de tocarla con el fin de rescatarla, utilizando líneas que podrían provenir de un libro de términos legales.

Al final, Hancock —un tipo en busca de amor y afecto humano— sacrifica su única oportunidad de amar con el propósito de servir al bien de la humanidad.

Sin embargo, Hancock no es el verdadero héroe de la película. Ese alías debería ser de Ray, el tipo de las relaciones públicas, quien intenta que las corporaciones para las que trabaja donen —grandes sumas de dinero— a la caridad. Lo conocemos en una reunión de junta directiva de una enorme compañía farmacéutica, mientras trata de convencerlos de que le regalen un nuevo tratamiento contra la tuberculosis a los pobres y necesitados. "Podemos salvar al mundo", les dice. "Lo que se necesita es que alguien empiece a hacerlo".

Naturalmente, se ríen de él —nos da la sensación de que esto le sucede con frecuencia. Pero cuando conoce a Hancock, ve otra oportunidad para ayudar. "Quizá no pueda cambiar el mundo", dice. "Pero sí puedo cambiar la vida de este hombre."

CONTENIDO ESPIRITUAL:
Resulta ser que Hancock es parte de una raza de criaturas super humanas en vías de extinción —tipos que son indestructibles e inmortales. Aunque no tiene conocimiento sobre su pasado, nos enteramos de que ha vivido por miles de años. Cuando le pregunta a alguien sobre qué es él exactamente, su tutor le dice que aquellos como él han sido llamados "dioses, ángeles… culturas diferentes, nombres diferentes". En este lugar y tiempo particular, son conocidos como superhéroes.

Pero se sugiere que hay una gran fuerza detrás de Hancock y los de su especie. Se le dice a Hancock que él, en particular, fue "hecho" para salvar personas. Es un tipo de "póliza de seguro para los dioses" —para asegurarse de que habrá alguien a la mano para proteger a la humanidad de todo lo malo que sucede alrededor.

Por su parte, Ray le dice a Hancock que su esposa, Mary, fue literalmente un regalo de los dioses —ya que él la conoció cuando estaba lidiando con la muerte de su primera esposa y criando a un hijo pequeño, él solo. "Alguien, en alguna parte, me estaba lanzando un salvavidas", dice Ray.

Al inicio de la película, Hancock se burla del concepto bíblico de "poner la otra mejilla". La mejor manera de lidiar con los persecutores, dice él (con muchas palabras), es pateándolos en la entrepierna. Y no vemos que ese pensamiento cambie sustancialmente a lo largo de la historia.

CONTENIDO SEXUAL:
Mary está felizmente casada con Ray. Pero hay una extraña atracción sexual entre ella y Hancock —una atracción que casi alcanza el siguiente nivel en un momento cuando se encuentran solos. Casi se besan (más adelante, Hancock dice que sí se besaron), pero dichosamente el encuentro no pasa a más. No obstante, la conexión se hace más profunda y vemos a Mary sosteniendo la mano de Hancock, y pasa sus dedos por algunas de las heridas de él.

Sin embargo, ambos saben que su relación es tan saludable como una bolsa llena de kriptonita, y al final, Hancock sacrifica lo que parece ser su única oportunidad de amar —permitiendo que Mary y Ray sean leales al compromiso que tienen uno con el otro.

Mary viste blusas reveladoras. La vemos a ella con Ray en la cama, besándose y riendo, aparentemente desnudos. (Solo los vemos de los hombros para arriba.) La cámara espía parte del trasero de Hancock (expuesto porque algunas secciones de su ropa se han quemado). También, escuchamos a Ray decir que una vez, Hancock peleó desnudo (pero no lo vemos). Hancock, sugestivamente, toca el ruedo de la falda de una mujer que pasa a su lado. Cuando se prepara para poner a salvo a una oficial herida, él la tranquiliza diciéndole que cuando la toque, no será nada sexual —aunque agrega que ella tiene un hermoso cuerpo.

Hancock le asigna el epíteto "homo" a varias fotografías de superhéroes.

CONTENIDO VIOLENTO:
Hancock puede que no sea el típico superhéroe. Pero en términos de violencia, Hancock es una típica película de superhéroe, incluso uno o dos golpes más extrema. No importa que Mary santifique la idea de que "no todo en este mundo se resuelve con fuerza bruta."

Cuando un tipo amenaza con volar a un grupo de rehenes con un gatillo sensible al movimiento (si lo matan, el dedo soltará el botón y provocará la explosión), Hancock le corta la mano y la lleva —aún apretando el control remoto— a los oficiales de policía. Otro personaje corta una mano con un hacha. (Ninguna de las escenas es particularmente sangrienta.)

Mientras está en prisión, Hancock literalmente mete la cabeza de un prisionero en el trasero de otro. También, atraviesa la cabeza de un hombre con una barra de dulce (matándolo), lanza a otros contra las paredes y envía a un matón del colegio a la estratosfera —atrapando al aterrado chico segundos después. Vuela contra una bandada de pájaros, lastimándolos físicamente y causándoles confusión.

Pero Hancock guarda la mayoría de sus impulsos destructivos para objetos como automóviles (aplasta docenas de ellos y clava un —lleno de asaltantes— en la cima de un rascacielos), edificios (quiebra varias docenas de ventanas), carreteras, señales de tránsito, trenes y botes. Hay explosiones y balaceras.

Hancock también recibe su cuota de daño. Se encuentra con un ser muy similar a él y ambos se enredan en una pelea, en la que destruyen una buena porción de la ciudad a su paso. (Pero antes, para verificar la autenticidad de los reclamos, Hancock golpea la cabeza de la persona/superhéroe con un rodillo.) Mientras se encuentra debilitado, Hancock recibe dos disparos en el estómago, lo que lo manda al hospital, ensangrentado y jadeando. Un tipo le golpea la cara varias veces con lo que parece ser un tanque de oxígeno. También le clava un gran cuchillo en la espalda. Y para cuando la batalla ha terminado, Hancock es un desastre sangriento, casi moribundo. Mary también recibe un par de balazos, y la vemos en su cama de hospital, algunas veces gritando de dolor, en otras, yace inmóvil.

LENGUAJE VULGAR:
Nuestro superhéroe se enfurece, particularmente, cuando alguien le dice "p…ejo", y escuchamos esa frase en más de 20 ocasiones, algunas veces de la boca de niños. También se escucha la palabra "c…o" una docena de veces. La palabra "c…r" se pronuncia en dos oportunidades, y "m…a" cerca de 10 veces. También se usan las palabras "c…ón" y "p…a". Algunos hacen gestos obscenos. Hancock dice el nombre de Dios junto a la palabra "d…ios", y se abusa del nombre de Cristo en una oportunidad.

CONTENIDO CON ALCOHOL O DROGAS:
Como se mencionó, Hancock está ebrio durante una gran parte de la película. Lo vemos con cajas de licor fuerte, y está tan enganchando con el alcohol que lleva con él una botella de wiskey al baño. En una ocasión, Ray bebe en exceso, y Hancock tiene que cargar al hombre hasta su cama y arroparlo.

OTROS ELEMENTOS NEGATIVOS:
Hancock roba un camión de helados. Usted pensará que eventualmente lo enmendó, pero… en realidad, no.

CONCLUSIÓN:
Hancock, la película defectuosa, se parece mucho a Hancock, el superhéroe defectuoso. Tiene algunas cosas buenas, pero realmente, ¿le gustaría que este tipo sea amigo de sus hijos?

"La campaña publicitaria de esta película es mucho más amigable que el filme", le dijo el director, Peter Berg, al periódico The New York Times. El público que espera ver una frenética versión de alguna historieta, tal como Spider-Man o Iron Man, se sorprenderá, e incluso, quedará estupefacto, al ver lo que muestra la pantalla. De acuerdo en el Times, la Asociación Americana de Películas le dio una clasificación R en varias oportunidades a esta película, lo cual era inaceptable para el llamado masivo que Sony estaba lanzando a favor de Will Smith. Berg editó el filme en cada ocasión, buscando el afamado PG-13, finalmente alcanzado en esta encarnación de 90 minutos.

Uno espera algo de violencia y acción estridente en una película de superhéroes. No obstante, uno no necesariamente espera el nivel de profanidad, violencia y rara espiritualidad ofrecida por Hancock. Hay mucho que digerir aquí: sátira dirigida los "modelos a seguir" de la vida real de hoy día, rumias sobre la naturaleza del heroísmo, una patética meditación sobre el deseo de pertenencia. Pero antes de llegar a todo esto, las familias van a sentir como si Hancock los estuviera lanzando de cabeza al océano, después de la desafortunada ballena.

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