Setecientos años después de que la humanidad huye de su desarmado planeta, aún queda un robot: WALL-E. Cada día, el diligente robot –cuyo nombre se debe a las iniciales para Waste Allocation Load Lifter Earth-Class [Empacador de Desperdicios]— carga sus baterías solares y comienza a trabajar, limpiando la superficie del planeta del desorden heredado por la humanidad. Su torso compactador de desechos comprime la basura en cubos, los cuales WALL-E, de manera artística, apila tan alto cual rascacielos. Ocasionalmente, algunas piezas golpean su cabeza: un cubo Rubik. Un bombillo. Tenedores. Y… una pequeña planta. Así que los guarda en el decrépito vehículo industrial que llama hogar.
¿La compañía de WALL-E? Una cucaracha amigable (una versión de Jiminy Cricket, con su rutina de baile, sombrero de copa y paraguas) y una amada y antigua copia en VHS de la película Hello Dolly, la cual ve casi todos los días: WALL-E añora el amor que observa entre los protagonistas de la película. Y su deseo se hace realidad el día en que un inesperado cohete aterriza, casi sobre él, y trae consigo una linda, elegante y misteriosa robot "femenina" apodada EVE. WALL-E observa maravillado como EVE escanea un objeto y otro, y como revolotea por aquí y por allá. Obviamente, ella busca algo.
No pasa mucho tiempo antes de que ambos robots se conozcan —un evento que casi elimina a WALL-E, pues EVE tiene el molesto hábito de hacer explotar y convertir en cenizas a las posibles amenazas. Aún así, WALL-E está completamente enamorado, y le da como regalo la planta que había encontrado. ¡Los ojos digitales de ella se iluminan! Es su santo grial. Pronto, un cohete regresa para llevarla de vuelta al lugar de donde vino —con WALL-E tenazmente agarrado al exterior de la nave, quien no está dispuesto a ser separado de su nuevo amor.
Su destino es una nave espacial tipo arca que lleva los remanentes de la humanidad, quienes han crecido obesos y egoístamente ya que los robots atienden todas sus necesidades. El arribo de EVE y WALL-E pone todo de cabeza, ayudándoles a algunos humanos a darse cuenta de que llegó el momento de recolonizar la Tierra.
ELEMENTOS POSITIVOS:
Uno de los principales valores mostrados por Pixar en esta película es una ética de buen trabajo. WALL-E ha estado solo mucho tiempo, pero la falta de supervisión no lo ha detenido para seguir realizando su trabajo todos los días. WALL-E conoce cuál es su objetivo y él lo cumple a cabalidad. Por su parte, aunque EVE siente curiosidad por WALL-E, ella también está dedicada a su tarea de buscar vida vegetal. Una vez que los robots se conocen, ambos se dedican a rescatarse y protegerse de los peligros que les siguen por igual.
Sin ser muy inquisidora con los espectadores, la película también critica nuestra cultura consumista y sus efectos dañinos. Una gran compañía, irónicamente llamada Compre en Grande, ha tomado el control y dirige casi todos los aspectos de la humanidad. Constantes comerciales y enormes vallas publicitarias han entumecido por completo el alma de la humanidad. ¿El eslogan de la corporación? "Queremos Más para Usted". Esta es una actitud que obviamente hace que la Tierra sea inhabitable. Una vez que EVE y WALL-E llegan a Axiom, la nave espacial de los humanos, vemos el resultado: personas exageradamente obesas que viajan en vehículos tipo sofás eléctricos que flotan y siempre tienen una pantalla de computadora frente a ellos. Cuando algunos tipos se caen de estos vehículos, los robots tienen que ayudar a las pobres "ballenas encalladas" a volver a sus sofás.
Las aventuras de EVE y WALL-E en Axiom impactan a tres humanos en particular. John y Mary salen de sus rutinas y miran por encima de sus computadoras, aparentemente, por primera vez. Notan la belleza de las estrellas, y se descubren el uno al otro. Para ellos, es como despertar de un sueño para sumergirse en el amanecer de una hermosa mañana.
El tercer humano que es despertado de su estupor consumista es el capitán Shelby Forthright. La llegada de EVE con una planta viva, automáticamente activa la directriz preprogramada de la nave para regresar al hogar de la humanidad. Eso también hace que nazca en el capitán un intenso interés por la historia de su especie, de la cual ni él ni ninguno de los pasajeros de la nave conoce nada al respecto. En especial, el capitán queda absorto con la idea de la agricultura y las plantas.
Así que cuando un robot HAL 9000 llamado Auto intenta evitar que la nave regrese a la Tierra, el capitán, John, Mary, EVE y WALL-E unen fuerzas para cambiar el curso del destino de la humanidad.
CONTENIDO ESPIRITUAL:
WALL-E no posee ningún contenido espiritual explícito. Pero algunos elementos de la historia simbólicamente aluden al libro de Génesis. Para empezar, está el nombre de EVE (Eva, en español). Y WALL-E, al igual que Adán, está solo y desea compañía. Él es el único cuidador, al igual que Adán, de un planeta con necesidad de un buen liderazgo. Luego, está el hecho de que la humanidad evade el apocalipsis ecológico de la Tierra a bordo de una enorme arca espacial. Y la historia del diluvio que aparece en Génesis, vuelve a hacer eco cuando envían a EVE a buscar evidencia de una planta viva, lo cual indicaría que es seguro para los humanos reabrir las puertas del arca.
CONTENIDO SEXUAL:
De manera cómica, WALL-E descubre un sostén en la basura y lo coloca sobre sus ojos formados por lentes de cámara. EVE y él se toman de las manos, se arañan y comparten algo parecido a un inocente beso. (Sus cabezas se golpean brevemente cuando se inclinan hacia el otro.) John y Mary también se toman de las manos.
CONTENIDO VIOLENTO:
Momentos de intensa pero cómica violencia, usualmente presentada con la intención de divertir, permean WALL-E. El pequeño robot casi es aplastado por el cohete de EVE, cuanto éste aterriza en la Tierra. Antes EVE sepa qué es WALL-E, EVE dispara poderosos rayos hacia el lugar donde se encuentra WALL-E, vaporizando las rocas y dejando a WALL-E temblando de pánico. Uno de los ojos de robot se cae y cuelga inservible. WALL-E casi es destruido pero EVE lo revive.
Al igual que R2-D2 de las películas de Star Wars es constantemente golpeado, WALL-E recibe toda clase de golpes y rasguños (como cuando es aplastado contra una puerta de vidrio por una gran cantidad de carritos de supermercado). Apenas logra salir de una cápsula de escape antes de que se autodestruya. En una habitación llena de robots detectives, éstos corren frenéticamente, estrellándose a menudo contra otros robots.
Erróneamente, WALL-E cree que están torturando a EVE, cuando en realidad le están practicando una prueba de diagnóstico. Mientras tanto, el capitán lucha contra Auto por el control del puente de la nave. Cuando Axiom es lanzada inesperadamente, sus pasajeros ruedan por un gran pasillo, chocando unos contra otros. (John y Mary unen sus manos para proteger a algunos niños.)
WALL-E pasa por encima de su amiga la cucaracha. Pero es una cucaracha… así que está bien.
LENGUAJE VULGAR:
Un viejo video del presidente de Compre en Grande incluye una toma en la que él dice: "Tenemos que largarnos de aquí".
CONTENIDO CON ALCOHOL O DROGAS:
La película no presenta ningún contenido sobre drogas o alcohol, pero WALL-E tiene una colección de encendedores que encuentra en la basura.
CONCLUSIÓN:
Últimamente, cada vez que voy a ver una película de Pixar me pregunto: ¿Cómo van a hacer para que esta idea funcione? Por ejemplo, ¿qué tan interesante puede ser una rata en París? ¿O un auto de carreras egocéntrico? No siempre estoy convencido de que ideas como estas sean lo suficientemente interesantes como para dar lugar a una película de 90 minutos.
Pero siempre me equivoco.
Y lo mismo pasa con WALL-E —¡una película que trata sobre robots que ni siquiera hablan! Sí, Pixar ha sacado otro conejo de su sombrero de animaciones. Y con estilo, debo agregar. De hecho, para mí, WALL-E es el mejor trabajo del estudio.
Las escenas evocan un sentido de maravilla, inocencia y una imaginación casi infantil, como cuando WALL-E toca el polvo que forma uno de los anillos de Saturno, o cuando EVE y él disfrutan bailando en el espacio. Y lo mejor es que usted no tiene que preocuparse de que esta felicidad se vea ensombrecida por alguna innecesaria broma grosera en la próxima escena. Después de todo, el elemento más grave de la película es cuando WALL-E encuentra un sostén en la basura. Y aunque sus escenas de acción incluyen explosiones, persecuciones y unos cuantos momentos angustiantes para nuestros pequeños amigos robots, no hay nada en la película que haga llorar a un infante.
Algunos de los créditos para estos virtuosos cinematógrafos deben ir al director de la película, Andrew Stanton, quien le dijo a la revista Christianity Today: "Te dicen que como narrador de historias, es vital apegarse a y ser honesto con su propio sistema de valores. Lo último que quiero es ir a ver una película y sentir que me están sermoneando… Pienso que es más honesto —y va a tener más efecto— ser leal a los valores de los personajes… Esto fue lo que pasó con WALL-E. El más grande de los mandamientos es amarse unos a otros, y para mí, ese es el principal propósito en la vida. Así que esa fue la meta perfecta para el solitario robot en la Tierra: aprender el más grande de los mandamientos, aprender a amar".
Así que sin sermonear, la película de Stanton critica, gentil pero acertadamente, el consumismo y demuestra la importancia del cuidado ambiental, junto con el valor del trabajo duro; e incluso, dos adorables robots descubren lo que significa cuidar uno del otro. A través de la vía láctea, ellos le recuerdan a la humanidad lo que significa ser humano.