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CLASIFICACIÓN: R
DISTRIBUIDO POR:
New Line Cinema
DIRECTOR:
Michael Patrick King
PROTAGONISTAS:
Sarah Jessica Parker como Carrie Bradshaw; Cynthia Nixon como Miranda Hobbes; Kim Cattrall como Samantha Jones; Kristin Davis como Charlotte York; Chris Noth como Big; David Eigenberg como Steve Brady; Evan Handler como Harry Goldenblatt; Jason Lewis como Smith Jarrod; Jennifer Hudson como Louise
CRÍTICA DE PELÍCULA POR:
Lindy Keffer (traducido por René Montiel)

Sex and the City

NOTA DEL REDACTOR: ESTA PELÍCULA CONTENIDO MATERIAL SEXUAL GRÁFICO. ESTA CRÍTICA DE CINE HACE REFERENCIAS A ESTE CONTENIDO Y NO ES APROPIADA PARA NIÑOS.

Han pasado cuatro años desde que Sex and the City, la serie de seis temporadas del canal HBO, terminó. Ya es hora de una película donde se reúnan las amigas, ¿verdad?

Carrie, Miranda, Samantha y Charlotte son conocidas como solteras veinteañeras, casi dos décadas antes de que el filme inicie, cuando todas llegaron a Nueva York en busca de —como Carrie lo dice— "amor y etiquetas". Después de años de relaciones temporales, la idealista Charlotte y la adicta al trabajo, Miranda están casadas. (No mutuamente, aunque usted podría creerlo, dado que tanto la serie como el filme presentan relaciones homosexuales.) Samantha, la coqueta publicista, preferiría contraer el virus del cólera antes que casarse, así que está cohabitando con Smith, quien es tanto su cliente como su amante. Carrie todavía está con Mr. Big, el mismo tipo con quien ha estado saliendo —y terminando— por una década.

Puesto que Carrie es el centro de la historia, añadiré este detalle: Conforme se acerca el otoño a Nueva York, Carrie y su "novio" están buscando apartamento. Y aunque planean irse a vivir juntos, no están ni siquiera hablando de matrimonio, al menos al principio. Pero una preocupación financiera lleva a Carrie a sugerir el tema. Y Big está sorprendentemente dispuesto.

En un mundo donde la moda reina, los planes de boda se salen de control. Y dada su accidentada historia con Big, Carrie se preocupa de que él no llegue hasta el altar.

ELEMENTOS POSITIVOS:
Sex and the City presenta amistades femeninas. Mientras beber, chismorrear e irse de juerga son aspectos poco loables en estas relaciones, algunos atributos positivos pasan a primer plano, también. Carrie, Charlotte, Miranda y Samantha son leales unas a otras, en las buenas y en las malas. Ellas volarían de costa a costa para ayudar a una hermana que lo necesita. Se alegran de las victorias de las demás y lamentan sus derrotas. Y de cuando en cuando, acumulan la valentía suficiente para confrontarse.

Carrie encuentra una amiga en su nueva asistente, Louise. Brillante y confiable, Louise es más que una buena trabajadora. Ella ayuda a Carrie a superar un devastador revés.

El filme parece estar ligeramente a favor de la adopción y la paternidad, ya que Charlotte y Harry adoptan a Lily, una niña de China y continúan con el deseo de procrear. Además, Charlotte y Miranda —las únicas madres entre las cuatro amigas— se esfuerzan por hacer lo mejor para sus hijos.

Una pareja, en un matrimonio con problemas, decide darse una nueva oportunidad.

CONTENIDO ESPIRITUAL:
El perdón es un tema recurrente, ya que varios personajes hieren a otros profundamente. Pero ellos tienden a lamentarse diciendo: "No fue mi intención herirte", en lugar de admitir que han hecho algo malo. Pareciera que lo lamentan porque ahora se sienten miserables y no porque reconozcan el pecado que han cometido. Por tanto, este es un filme que promueve el perdón —pero no el arrepentimiento.

CONTENIDO SEXUAL:
Sex and the City también presenta pláticas sexuales y chismes sobre sexo. Las chicas se cuentan sobre sus experiencias sexuales y la frecuencia de las mismas. El lenguaje vulgar abunda y los temas sexuales incluyen: sexo oral, orgasmos (los cuales escuchamos), vello púbico (el cual vemos), erecciones (las cuales se nos hace creer que estamos viendo), semen, adulterio, aburrimiento sexual, y relaciones y matrimonios homosexuales. (Vemos dos besos entre hombres.)

Conforme Carrie se prepara para su boda, Charlotte incluye a la joven Lily en las festividades. Esto la expone a contenido sexual que es inapropiado para una niña de cinco años. Imitando lo que escucha, Lily toma el teléfono de Carrie y contesta: "Sexo".

Como aficionadas a la moda, estas damas lucen atuendos que son cortos, ajustados y escotados. Y eso es cuando salen a la calle. En casa se muestran en pijamas, sostenes y pantaletas. Cuando asisten a la Semana de la Moda en Nueva York, las modelos de pasarela muestran mucho más. Samantha se recuesta desnuda sobre la mesa del comedor, sus partes más privadas son cubiertas por sushi.

El perro de Samantha trata de tener sexo con cualquier almohada que ve. Un acercamiento de una pintura muestra genitales masculinos.

CONTENIDO VIOLENTO:
En una escena retrospectiva, Carrie golpea a un tipo cuando se entera de que es casado. Enojada, golpea a Big con su bouquet de flores. Igualmente enojada, Samantha le lanza comida a Smith. Carrie hace referencia a ser una "automutiladora emocional", pero habla en sentido figurado.

LENGUAJE VULGAR:
La palabra "c...r" aparece 10 veces. La palabra "m...a" se menciona un igual número de veces, lo mismo que el nombre de Dios. El nombre de Jesús es abusado dos o tres veces. El lenguaje vulgar incluye la palabra "p...ga".

CONTENIDO CON ALCOHOL O DROGAS:
Las chicas consumen alcohol prácticamente cada vez que se reúnen, y a veces, se embriagan. En una ocasión, las damas consumen múltiples rondas de margaritas. Cuando Carrie se siente mal, bebe en grandes cantidades para compensar.

El antiguo hábito de fumado de Carrie no aparece en el filme. Pero un invitado a la cena de ensayo de Carrie y Big menciona que es agradable fumar "un habano ilegal de Cuba" luego de la cena.

OTROS ELEMENTOS NEGATIVOS:
Uno de los temas principales de Sex and the City es la glorificación del refinado estilo de vida neoyorquino. Así que no es sorpresa que el materialismo sea, no solo aprobado, sino también celebrado. Estas chicas y sus chicos parecen tener salarios —o límites de crédito— que les permiten vivir con una esplendidez impensable. Por ejemplo, Big le compra a Carrie un penthouse en la Quinta Avenida y, junto con este, le construye el padre de todos los armarios. En una subasta, Samantha ofrece $50,000 por un anillo de diamantes, llamándolo: "mi bebé: la esencia de mí". Luego, se va de compras para despejarse del tipo a quien quiere pero no puede tener.

La antigua fijación de Carrie por los zapatos de diseñador que cuestan más de $500 ha regresado con creces. Y aunque inicia los planes de boda comprando un simple traje de una tienda antigua, el regalo de un vestido de novia de diseñador convierte la boda en un evento de alta costura. Hasta quienes no pueden pagar todo el glamour de Nueva York —como Louise— encuentran la manera de tomar un pedazo del pastel. Un negocio de alquiler le permite exhibir un nuevo bolso de diseñador cada semana.

Un subtema importante es el problemático matrimonio de Miranda y Steve. El esfuerzo que hacen para mantenerse juntos es loable, pero el consejo de Carrie a Miranda no lo es. Ella le dice a su amiga abogada que tome la decisión de divorciarse de Steve basada en sus emociones, y no en su mente lógica.

Para diversión de sus amigas, Charlotte se enferma durante unas vacaciones en México y tiene un ruidoso "accidente" en sus pantalones.

CONCLUSIÓN:
Desde que Sex and the City terminó en HBO en el 2004, la franquicia ha continuado ganando adeptos a través de su retransmisión en los canales de televisión por cable. Por ejemplo, en los Estados Unidos, casi 2 millones de espectadores sintonizaban cada episodio. Quizás eso explica el barullo mediático y cultural que rodea el lanzamiento de esta película.

O tal vez sea algo más.

¿Podría ser que la constante dieta de Sex and the City (y sus prolíficas copias) durante la pasada década han bajado el común denominador cultural? Carrie, Charlotte, Miranda y Samantha, ¿han hecho que las mujeres se sientan mejor consigo mismas, no solo excusando, sino glorificando sus instintos básicos? "Lisa", quien no dio su nombre real a ABC News, pero si les dijo que ha estado viendo Sex and the City desde que tenía 14 años, el mismo año en que perdió su virginidad, engañó a su novio con siete tipos en una semana y empezó a ordenar cócteles en los bares donde se metía a hurtadillas. En sus propias palabras: "Cuando tienes esa edad, tratas de imitar a las personas en la televisión. Carrie fumaba, entonces yo fumaba. Samantha creía que tener relaciones sexuales con extraños no era la gran cosa, así que yo también lo hacía. No era culpa de Sex and the City. Me encantaba el programa, pero creo que hicieron que me fuera más fácil justificar mi comportamiento".

Entiendo el atractivo de esta película. Entiendo porqué las mujeres pueden amar a estos personajes. Pero en lugar de amarlas a pesar de sus vicios, la audiencia parece amarlas por sus rasgos negativos. Si usted puede reírse de Samantha, la ninfómana, de alguna manera resulta más fácil justificar su propia lujuria. Y si usted puede reírse de la neurótica Miranda, quizá se sienta mejor respecto a sus desbalanceadas prioridades. El peligro de Sex and the City no es que cada espectadora sea como Lisa y se convierta en una copia exacta de Carrie, Charlotte, Miranda o Samantha, sino que todos estamos un poquito más cómodos con nuestra naturaleza pecaminosa.

Interesantemente, aunque Sex and the City parece un comercial de dos horas sobre la mundanalidad, la lujuria y el materialismo, no pude evitar darme cuenta de algo contrario a todo eso: Aún con toda la plática de las chicas sobre las glorias de ser soltero y tener relaciones sexuales en Nueva York, el filme no puede evitar poner al matrimonio como lo ideal. El tratamiento del tema de la dicha matrimonial es un tanto desconcertante. El compromiso de Big y Carrie es, inicialmente, una transacción de negocios. Luego, sus fracasos en su matrimonio anterior hacen que él se atemorice y la deje plantada en el altar. Después, la pareja literalmente se disculpa mutuamente por haber echado a perder una relación perfecta con la plática del matrimonio —la cual, según saben los protagonistas, lo arruina todo.

Luego, una bomba. En lugar de volver a su "confortable" cohabitación, Big se arrodilla, propone matrimonio como se debe y se casa con Carrie en una ceremonia simple. ¿Quién habría pensado que al final de Sex and the City tres de las cuatro mujeres estarían casadas? ¿Y felices de estarlo?

Pero no le dé mucho crédito a la película. Después de todo, esta es una historia tan consumida en artículos de consumo que la escena más emocional involucra a Carrie viendo por primera vez su ropa nueva en el armario. ¿Su mejor intento de ser cómica? El "accidente" de Charlotte. Y a pesar de las campanas matrimoniales, su enseñanza es que hay que darle rienda suelta a las emociones. Si Carrie, Charlotte y Miranda quieren casarse y permanecer casadas porque eso las hace sentir bien, bueno... eso es genial, nos dicen. Y si Samantha quiere acostarse con un tipo nuevo cada noche hasta tener 90 años, bueno... eso también es genial.

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